Diario Expreso realiza reportaje sobre los Dukers
Los Dukers: sus Amigos en Guayaquil
No son guías profesionales sino anfitriones. Guayaquileños orgullosos y sumamente hospitalarios que dedican parte de sus vidas a revivir la historia de la ciudad cada vez que recorren con viajeros sus calles y parques.
El recorrido empieza por donde el viajero desee. Aquí no hay itinerarios, ni libretos, ni formatos a seguir. La visita puede iniciar en un parque tradicional, en Las Peñas, en la 9 de Octubre o simplemente, en una esquina caótica y empapada de bulla, saboreando un encebollado.
Si un viajero desea conocer Guayaquil de la mano de los Dukers no necesita un mapa ni una hoja con la ruta a seguir. Aquí el rumbo lo marca el visitante de acuerdo al interés turístico que tenga. John Macliff, por ejemplo, un mochilero estadounidense de 33 años, quien estuvo en la urbe hace cuatro semanas, decidió combinar la naturaleza y el modernismo. Primero asistió al Jardín Botánico y luego acudió al Malecón del Salado. Recorrió tanto la zona regenerada como la calle Portete y un sector de la bahía. El norteamericano quedó fascinado con la ciudad y prometió regresar.
La semana pasada llegaron a Guayaquil 2 chilenos a quienes el anglosajón les había recomendado Guayaquil como destino turístico. Ellos también eran mochileros dedicados a recorrer las principales ciudades de los países de América del Sur.
"Macliff, a quien conocimos en Buenos Aires, nos recomendó la ciudad y también hacer uso del servicio que prestan los Dukers. Como ya hemos visto a personas que hacen la misma actividad en Argentina y que son conocidos como Cicerones, entramos a la página web de los Dukers y los contactamos para que nos presten su ayuda", dice el chileno Jorge García.
Él y su esposa recorrieron Las Peñas, la 9 de Octubre y el Barrio Centenario sin ningún tipo de contratiempos.
Pero ¿quiénes son los Dukers, qué hacen y qué ventaja tiene un turista al recorrer la urbe acompañado de ellos?
Un Duker es un amigo guayaquileño, sumamente hospitalario y que, sin ningún costo, acompaña a los turistas que no tienen dinero para contratar un guía profesional. El servicio es reservado casi exclusivamente para los mochileros que arriban a Guayaquil. Pero eso no quiere decir que otros turistas los contacten.
Ellos no son guías profesionales, sino gente orgullosa de ser guayaquileña y que anhela cambiar esa imagen de ciudad peligrosa por una de amistad y cordialidad. Por eso, decidieron adquirir el compromiso de compartir su tiempo con los visitantes que deseen recorrer la urbe.
Como no tienen sede ni oficina, la única manera de contactarlos es a través de la web www.dukers.com.ec Allí se podrá hacer las reservaciones y llenar un formulario en donde el viajero detalla los sitios que desea conocer, su lugar de origen, la edad, el número de personas que lo acompañarán y el idioma que habla.
Para los Dukers no hay distinción de raza, sexo, edad, estado civil o religión porque el programa "Un amigo en Guayaquil", que impulsa esta organización es para quienes lo necesiten y para quienes, anticipadamente, hagan las reservaciones de sus servicios y deseen conocer un circuito turístico no tradicional, a pie o utilizando transporte público.
Los 40 miembros que forman la organización se reúnen cada semana en casa de uno de sus integrantes para planificar el recibimiento de los viajeros que han solicitado el servicio. Analizan el formulario en donde consta la edad, la procedencia, qué lugares desea visitar, cuántas personas arribarán y qué idioma hablan, para así buscar entre los voluntarios quienes tienen conocimiento en esa lengua y predisposición para trabajar el tiempo que el viajero los requiera.
Tu amigo en la ciudad
Cientos de personas en el mundo se ofrecen gratuitamente como guías turísticos para enseñar lo mejor de las ciudades en donde viven. Los greeters, como se los conoce mundialmente, son apasionados por sus urbes natales y buscan hacer sentir bien a los viajeros con los mejores encantos locales.
"Mi casa es tu casa" es la frase que podría sintetizar lo que varios grupos de personas en el mundo sintieron al congregarse en distintas asociaciones sin fines de lucro dedicadas a realizar tours alternativos y a mostrarles sus ciudades.
En Argentina, Canadá, Gran Bretaña y Australia y ciudades como Chicago, París, Alaska, por citar algunos ejemplos, tienen por costumbre realizar esta importante actividad turística. A todo ese grupo se sumó, desde julio del año pasado, Ecuador con los Dukers. "Nosotros nos hemos convertido en verdaderos anfitriones dispuestos a dar una real y palpable bienvenida a todo aquel que quiera visitar nuestra ciudad", dice Douglas Reyes Ramírez, presidente de la organización Dukers.
Quienes se dedican a esta actividad aman a Guayaquil y disfrutan compartiéndola con los demás. Su labor voluntaria consiste en acompañar a los visitantes que llegan por recorridos que no siempre están incluidos en las ofertas tradicionales. A más de gratuito, las visitas son guiadas por pobladores del lugar lo que le da un toque especial a la estadía.
Por supuesto, el paquete incluye la garantía de que el turista puede visitar los sitios que desee y tener toda la calma necesaria ya que para ser parte de esta organización se realiza un escogitamiento minucioso en donde el aspirante debe cumplir una serie de requisitos como tener mínimo 20 años de edad, saber un idioma adicional al español, disponer de 5 horas al mes para los paseos con turistas y disfrutar cada vez que muestre la ciudad. A eso, dice Reyes, hay que sumarle que el 90% de los 40 Dukers que ofrecen sus servicios son profesionales al igual que las 800 personas que desean unirse al grupo.
Priscila Rocafuerte de 18 años de edad, posee todos los requisitos, por eso, esta guayaquileña y estudiante de turismo de la Universidad Católica de Guayaquil, tiene dos meses en la organización y ya tuvo la oportunidad de guiar a un francés. "Nosotros somos amigos del turista, lo recibimos con mucho cariño, hospitalidad y le mostramos cómo es el guayaquileño".
En Guayaquil la idea se hizo pública el 16 de octubre del 2007 aunque nació hace cuatro años. La organización recibe visitantes individuales o en grupo de hasta 6 personas y sin costo alguno.
En Guayaquil profesionales cuyas edades fluctúan entre 18 y 70 años son Dukers. Aunque solo registran 40 miembros, luego de una convocatoria pública tienen en lista a 800 aspirantes que desean ser parte de la organización. Los 40 ahora mismo están recibiendo capacitación histórica a través de la Dirección de Cultura del Municipio de Guayaquil , entidad que apoya el proyecto al igual que la Cámara Provincial de Turismo del Guayas, Captur.
Para el arquitecto Melvin Hoyos, director de la Biblioteca Municipal y encargado de asesorar a la agrupación los martes y jueves desde las 17:00, la idea es que los voluntarios conozcan de mejor manera la historia de la ciudad. No se busca que proporcionen una información magistral sino que ellos tengan un conjunto de datos interesantes que pueden convertirse en información de alto valor turístico para los visitantes.
"Les enseñamos cuándo apareció el barrio Las Peñas, en qué lugar estuvo el último reasentamiento de Guayaquil y los límites donde estuvo amurallada la ciudad. Sin duda una muestra de datos que interesa al turista y que se convierte en información atractiva y, en consecuencia en un valor agregado para el viajero que recorre la ciudad acompañado de una de estas personas.
Lo importante es que el visitante sienta que no está solo con una persona que quiere ser amable con él sino con alguien que tiene argumento histórico para mostrarle la ciudad. La organización Dukers cuenta con el aval de la Municipalidad de Guayaquil y por tanto le brindamos todo nuestro apoyo".
Para Reyes la asesoría histórica que les proporciona el Cabildo será de mucha ayuda para los miembros de los Dukers. "Es importante que todos nosotros conozcamos bien la historia de Guayaquil. Si el turista quiere visitar el centro, contarle cómo fue antes, qué hubo allí hace un siglo. Eso nos hará ganar mayor profesionalismo y el visitante se sentirá seguro.
Dukers: por amor a la urbe
En los últimos diez años Guayaquil ha crecido turísticamente. Por la Terminal Terrestre ingresan 60 mochileros diarios (según un estudio realizado por la organización Dukers) y este tipo de viajeros es el principal mercado que tienen.
"Nosotros somos los aliados del turista sin dinero y que necesita recorrer por primera vez una ciudad. Con la finalidad de ayudar nos convertimos en anfitriones", dice Iván Carvache Escalante, estudiante de Ingeniería en Ventas.
Los Dukers no descartan la posibilidad de encontrar extranjeros que solo ingresen a Guayaquil por negocios y que, luego de su jornada laboral, deseen conocer la ciudad. Esa conexión se la hace por medio de los hoteles que conocen el servicio que prestan. Sin embargo, la prioridad es la relación vía Internet porque así el turista sabe que lo van a recoger en determinado sitio y no corre el riesgo de algún robo.
Para hacer uso del servicio el contacto se lo debe realizar con un mes de anticipación. En ese tiempo, se busca a un voluntario que se adapte a la cultura, pensamiento y edad del viajero. Luego se confirman los datos y se detalla el lugar y la hora en que pasarán por él.
Como son voluntarios no reciben propinas; pues esta organización está conformada por personas con el deseo de servir, de mostrar un rostro cordial y amistoso ante el mundo. Sin embargo, ya están listos para emprender proyectos con ciudadanos de escasos recursos económicos de las zonas rurales. Esas personas recibirán capacitaciones y talleres relacionados a las artesanías locales, arte y alimentación.
"La tagua, por ejemplo, la convertiremos en piezas similares a una iguana. Las venderemos a los extranjeros, el dinero se lo empleará para emprender un negocio donde el turista asista a deleitarse con la gastronomía de Guayaquil", enfatiza Reyes quien a más de ser el mentalizador de los Dukers es un mochilero que ha recorrido varias ciudades de América Latina. En Argentina conoció a los Cicerones y ellos le comentaron de la existencia de otras organizaciones similares.
"Me di cuenta que se lo podía aplicar en Guayaquil e inicié la gestión para hacerlo; solicité el aval al Municipio para ejecutar este proyecto y empecé a reclutar personas con ganas de trabajar en esto. Así Guayaquil se convirtió en la segunda ciudad en Sudamérica de contar con este servicio, luego de Buenos Aires.
Amigos del viajero
Andrés de Torre también ha decidido servir a Guayaquil con una visión cultural y social. Este licenciado en Marketing es un nuevo integrante que está motivado por el simple hecho de querer orientar a los visitantes que no saben adónde ir.
Se ha encargado de hacer más hospitalaria la estadía de peruanos, argentinos y colombianos sin recibir pago alguno.
Ellos solo con mostrar su credencial de Dukers obtienen 20% de descuento en compras en ciertas cadenas comerciales autorizadas de ropa o deportes; 30% de descuento en las facultades de turismo de las universidades con sede en Guayaquil y en institutos de enseñanza de inglés.
Además de la posibilidad de conocer diversas culturas, aprender otro idioma, y participar en el intercambio de Dukers con similares de Argentina, Estados Unidos (Nueva York, Chicago), Canadá, Australia. No podía faltar el descuento de 2 por 1 en los boletos de entrada a los estadios de Emelec y Barcelona y las discotecas.
Según Douglas Reyes no hay competencia entre Dukers y guías. Pues "si un viajero está en la ciudad y quiere conocer la Ruta del Sol, recomendamos a un profesional. Nosotros solo captamos personas de escaso poder adquisitivo y que deseen conocer exclusivamente Guayaquil... Hasta ahora hemos asistido a 40 extranjeros y, generalmente, los fines de semana porque la mayoría de Dukers somos profesionales que trabajamos y no tenemos tiempo de lunes a viernes. No obstante, cuando hay una conexión anticipada para estos días se busca un estudiante de turismo ya sea de la Universidad Católica, de Guayaquil o UEES que conozca la ciudad y se adapte a los requerimientos del turista".
Los Dukers están preparando el Primer Encuentro Internacional Amigos Viajeros que se llevará a cabo en el país del 26 al 28 de abril y que cuenta con el apoyo de la Municipalidad de Guayaquil.
Con esa fuerza que les otorga las ganas de mostrar su urbe, en un tiempo máximo de 5 horas, guías profesionales, médicos, arquitectos, ingenieros, estudiantes de Hotelería y Turismo se convierten en amigos de los viajeros. Vestidos con yin y camiseta que los identifica como Dukers son los mejores anfitriones de la ciudad. Ellos aman a Guayaquil y por eso disfrutan de la idea de orientar a los turistas.
