En Guayaquil con los Dukers
Nuevamente víctima de un rápido click en el mouse ante una tentadora oferta de LAN compré un boleto de vuelo directo a Guayaquil , la historia de Humberto Quezada

Y digo víctima porque no tenía nada planificado al 28/02/08. Luego a emprender una búsqueda de información sobre circuitos turísticos, alojamiento y transporte terrestre que me resultó difícil, sin embargo aquí le dejo los resultados finales luego de un duro "batallar" con internet y consultando a las amistades de la red en Ecuador.
Album Fotografico
Dato valioso: existe una ONG de voluntarios que ayuda a los turistas a conocer Guayaquil Sólo basta visitar su página y contactarlos para las coordinaciones del caso en http://www.dukers.org/.Fue como un salvavidas encontrar información sobre ésta organización pues al entrar en contacto con ellos (inclusive vía msn) te dan la tranquilidad (una vez confirmada tu fecha y transporte de llegada) que te recibirán y te orientarán en el primer paso, el alojamiento. Miércoles 19/03/08, 2p.m. llegada al aeropuerto José Joaquín de Olmedo de Guayaquil (http://www.tagsa.aero/).
Por coincidencia del destino en Migraciones del aeropuerto en Guayaquil conocí a una simpática pareja de esposos peruanos: Fernando y Chepi, quienes llegaron sin más que con su mochila a pasear una semana por Ecuador, así que opté por ofrecerles acompañarme hasta la salida donde me esperaban los Dukers y que luego ellos tomaban sus propias decisiones. Aceptaron sonrientes y al salir ahí estaban los Dukers esperándome Blanca e Iván. De inmediato nos presentamos y nos indicaron que nos llevarían a buscar alojamiento, que si no nos gustara el que nos proponían nos llevarían a otros hasta encontrar el ideal para nosotros. Salimos al exterior del aeropuerto para tomar taxi, que nos cobró $3.50 hasta la Av. 9 de Octubre (Av. 9 de Octubre 736 y García Avilés), donde se encuentra el hotel del mismo nombre, enclavado en una zona comercial donde se encuentra de todo a unos cuantos pasos. Particularmente quedé muy contento con el hotel.
El precio por noche es de $13 en una habitación limpia, cómoda y amplia, con TV cable y aire acondicionado (indispensable con el calor ya sea de día o de noche). El hotel cuenta con una cafetería en la mezzanine donde se puede tomar cómoda y tranquilamente desde las 7:30 a.m. un buen desayuno continental por $1.50. Ojo, tengo entendido que no aceptan reservas, sin embargo, con sus 8 pisos de habitaciones no creo que haya problemas. Fernando y Chepi estuvieron de acuerdo conmigo en tomar el alojamiento y decidimos que haríamos juntos los paseos en Guayaquil, así que luego de instalarnos y darnos un rápido duchazo salimos al encuentro de Iván que nos esperaba en el lobby para guiarnos en un recorrido durante lo que restaba de la tarde y noche, pues Blanca tenía asuntos que atender, sin embargo, antes de despedirse nos invitó a participar de una cena con los Dukers en el Malecón 2000 a las 8 p.m.
Lo primero fue ir a almorzar (http://www.geocities.com/NapaValley/1155/food_desc.htm), por lo que le pedimos a Iván que nos lleve a algún restaurant cercano. En el caminos vimos varias opciones como Kentucky Fried Chicken adaptado a la zona pues en lugar de papas fritas sirven arroz y frijoles o lentejas (http://www.viajeros.com/albums/diarios/3239/ecuador_ecuador_2.jpg) y locales de la cadena “Menestras del Negro”, que ofrece diferentes combos de carnes a la parrilla con menestras y otros acompañamientos.
A pocas cuadras ingresamos a un establecimiento en el cual disfrutamos de un suculento almuerzo donde probamos una Bandera (plato mixto de mariscos, camarones, arroz), acompañado de arroz y chifles, además de un Cebiche (totalmente diferente al peruano pues es un encurtido de mariscos) y la infaltable cerveza Pilsener. Terminando salimos rumbo al Parque Seminario, conocido también como Parque de las Iguanas, (http://www.visitaguayaquil.com/124/2569.gye), frente al cual pudimos visitar la hermosa e imponente Catedral de bellísima arquitectura.
En el parque apreciamos la plácida convivencia con la naturaleza: visitantes locales y turistas pasando momentos de esparcimiento entre veredas, espacios verdes y frondosos árboles junto a apacibles iguanas y traviesas ardillas, a las cuales se puede alimentar de la misma mano. Aquí mismo se encuentra un monumento a Simón Bolívar y una glorieta con lienzos de artistas locales. Luego iniciamos lentamente la caminata hacia el Malecón y junto con ella empezó a caer una tibia lluvia de goterones, por lo que Iván propuso que el primer punto de visita sea el interesante el Museo Municipal (http://www.visitaguayaquil.com/Establecimientos/310.gye).
La entrada es gratuita y ofrece visita guiada. Tuvimos la suerte de que nos condujera Ginger, una joven muy locuaz, agradable y dinámica, que con toques de humor nos hizo muy ilustrativa la visita de aproximadamente 45 minutos conociendo aspectos de su cultura que datan desde la época precolombina. Saliendo felizmente había amainado la lluvia.
Después de las explicaciones de Iván y algunas fotografías tomamos rumbo hacia el extenso Malecón Simón Bolívar, más conocido como Malecón 2000 (http://www.visitaguayaquil.com/45.gye), ubicado a orillas del Rio Guayas y con una extensión de unos 4 km. aproximadamente (y sigue creciendo) donde nos alcanzó nuevamente la lluvia. Averiguamos en una caseta de información sobre los paseos en la goleta Henry Morgan (http://www.visitaguayaquil.com/45/187.gye) que es el símil de un barco pirata en el cual se puede surcar el río Guayas por las tardes y noches (ésta última con opción de restaurant y bar incluido en su taberna). Además de ésta existen otras alternativas similares como lo ofrecido por cruceros Discovery (http://www.visitaguayaquil.com/45/3310.gye).
A ésta hora nos alcanzaron dos Dukers más para acompañarnos y hacer posta en las explicaciones del guiado: Priscila, una joven siempre sonriente y el cordial Roberto, un profesional formidablemente comprometido como Duker, quienes, con sus paraguas trataron de cubrirnos sin éxito de la inclemente lluvia que empezó al oscurecer. Aún así no nos rendimos y seguimos el recorrido hacia el lado norte del Malecón. En el trayecto pudimos apreciar modernas esculturas alegóricas a los elementos de la naturaleza (tierra, aire, agua y fuego) en modernas edificaciones rodeadas siempre por estructuras y pisos elevados en madera que nos conducen a través de un organizado y bien distribuido Jardín Botánico (http://www.visitaguayaquil.com/75.gye), para luego desembocar en el impresionante Pabellón de los Donantes, que comprende un grupo de placas en vidrio templado con los nombres de quienes hicieron posible la obra, que de noche están perfectamente iluminadas.
En ésta parte del recorrido se despidió Priscila (se iba a cambiar su empapada ropa para ir a la cena de los Dukers) y se incorporó Antony, joven y entusiasta profesional que salía de trabajar para acompañarnos. En vista de la hora empezamos a dirigirnos hacia el restaurant donde sería la cena con los Dukers, en cuyo camino encontramos el IMAX (http://www.imaxmalecon2000.com/6.htm), complejo de salas de cine con tecnología moderna en video y sonido de alta definición y potencia.
En la parte baja del complejo existe un Museo Marítimo. En éste punto estábamos cerca del Cerro Santa Ana anexo al Barrio Las Peñas, sector que fuera marginal y con viviendas precarias, hoy recuperado para la ciudad, sus ocupantes y los turistas. Ahora es una zona turística, artesanal y bohemia. Por sugerencia de Roberto, quien conoce al propietario del Artur's Café, optamos por cargar combustible (léase cervecitas heladas) en dicho establecimiento que tiene una estupenda vista del rio y malecón desde el tercer piso donde se encuentra ubicado.
Es un lugar apacible y tranquilo, pero también puede encontrar amena diversión los días en los que presentan música en vivo. Una vez recargados fuimos al Cerro Santa Ana, donde se encuentra un mirador, al cual se accede por escalinatas (numeradas hasta el 456). Por sus callecillas se puede apreciar en cada vivienda la fotografía de su estado original antes de la recuperación. En plena subida nuevamente nos topamos con muestras de la convivencia con la naturaleza pues nos topamos con distraídas ranas. Luego de superar ésta prueba de capacidad aeróbica bajamos pasando por la Plaza Pilsener donde se ubicaba la fábrica de cerveza, cuyos silos se han convertido (en tremendo reto arquitectónico y sin cambiar mucho la estructura original) en departamentos de lujo que cuestan, según nos comentó Antony, desde 150 mil hasta poco más de 500 mil dólares. Muy cerca de ahí encontrarán tiendas comerciales, una hermosa plazoleta con piletas y el recientemente abierto Museo de Música Popular Julio Jaramillo (http://www.expreso.ec/jjaramillo/julio9.htm).
Al cabo de unos minutos llegamos por fin al Restaurant "La Resaca" donde ya estaban reunidos los demás Dukers, con Douglas Reyes, su Presidente, quien nos recibió muy cordialmente en una alegre mesa. La promoción del día era "Noche de Cangrejos": por $9.90 (más los impuestos obviamente) "come todos los que quieras" (o puedas) y "la cerveza es GRATIS!". Con una vista espectacular gracias a los grandes vitrales y con una mesa muy entretenida la pasamos bien entre fotos, videos, animada conversación y risas a raudales. Para terminar la noche y como quien hacía un poco de digestión de tremenda promoción salimos a caminar rumbo hacia la Zona Rosa de Guayaquil (revisar http://guayaquilcaliente.wordpress.com/2007/11/02/la-nueva-zona-rosa-de-guayaquil/ y http://www.farras.com/dondefarrear/).
Luego de unas fotos y despedidas ya podíamos ir a descansar merecidamente luego de haberle "sacado el jugo" a lo que restaba del miércoles, así que con Fernando y Chepi caminamos unas cuadras hasta nuestro hotel. Hasta mañana viajeros! Jueves por la mañana, luego de un restaurador desayuno en el hotel, salimos al encuentro de Iván quien nos guiaría durante la mañana.
Ahora volveríamos a partir de la Av. 9 de Octubre hacia el otro extremo del Malecón no sin antes tomarnos las fotos en los lugares que no pudimos la noche anterior por la oscuridad y la lluvia: la Plaza Cívica (http://www.visitaguayaquil.com/45/2565.gye): Paseo de los Guayaquileños Ilustres ubicado cerca del Club Naval y del Yatch Club, el Hemiciclo de la Rotonda donde está el monumento que recuerda el encuentro de San Martín y Bolívar (con anécdota incluida), y en cuya media rotonda donde uno puede hablar de un extremo y ser escuchado en el otro muy claramente (no se pierdan las vistas en la parte posterior del Hemiciclo, con bellas piletas iluminadas) también hicimos tomas en la Torre del Reloj (o Torre Morisca). Luego pasamos por la hermosa y plácida Plaza Olmedo, donde el blanco de la construcción contrasta con el azul del cielo.
Continuamos por las tiendas (perfectamente refrescadas con aire acondicionado) del área subterránea del Centro Comercial hacia el Mercado Sur en la Plaza de la Integración (http://www.visitaguayaquil.com/45/2566.gye), lo que ahora se conoce como “El Palacio de Cristal” que es la puesta en valor de una estructura metálica de 1907 remozada con inmensos vidrios para dar lugar a un moderno centro de convenciones. Luego de descansar unos minutos en las bancas bajo la sombra charlando amenamente con Iván, nos condujo al Mercado Artesanal, lugar donde se puede encontrar muchas manualidades para todos los bolsillos.
Aquí Fernando compró un sombrero “Jipijapa”, más conocidos como Panama Hats (que en realidad no tienen nada de panameños y pueden enrollarse y guardarse en una pequeña caja pues vuelven a su forma original sin problemas).
Luego fuimos a conocer una playa artificial con arena que quedaba a unos 45 minutos en el Metrovía (http://www.metrovia-gye.com/default1_archivos/troncal.htm) pagando un pasaje de $0.25, cruzando por diversos barrios, travesía que nos permitió conocer la diversidad de Guayaquil. Al retorno al centro de Guayaquil coordinamos con las Dukers Silvia y María con quienes teníamos planificado un almuerzo para probar el famoso Encebollado del que tanto nos habían hablado en la cena de la noche anterior, así que aprovechando su horario de refrigerio fuimos a disfrutar de éste delicioso plato acompañado de chifle y sazonado con bastante jugo de limón y un poco de ají: delicioso. Esta vez sólo hubo Coca Cola de refresco para variar, pues las chicas tenían que volver a trabajar. Nos tomamos unas fotos de recuerdo e intercambiamos direcciones de correo para enviarles las fotografías de las dos jornadas.
A ésta hora del día ya estaba corriendo el tiempo de mi reserva en el hotel en Salinas, así que no quedó otra cosa que retirar mi maleta del hotel y dirigirme de inmediato al moderno Terminal Terrestre Jaime Roldós: con aire acondicionado muy fresco, local amplio, organizado y muy comercial (http://www.terminalguayaquil.com/cgi-bin/ttg/index.cgi?l=1&opcion_par=13).
Fui muy amablemente acompañado por Fernando, Chepi e Iván. Dada la fecha (jueves santo) había una efervescencia de gente haciendo fila para comprar tickets pues no había sistema de reservas por la congestión. Les recomiendo la Cooperativa Libertad Peninsular (http://www.visitaguayaquil.com/Establecimientos/18.gye) con frecuencia de salida cada 15 minutos y una flota de buses chinos excelente: vehículos nuevos, cómodos, con dos pantallas de plasma rebatibles de buen tamaño y aire acondicionado más que suficiente. Una vez comprado el ticket ($3.50 + $0.10 por uso del terminal) acordamos con Fernando y Chepi que los esperaría en Salinas para compartir la estadía y paseos.
Un fuerte abrazo y agradecimiento selló la despedida con nuestro Duker Iván. Ahora restaban solo unos minutos para ir a los SS.HH. y cambiarse la ropa húmeda del caluroso Guayaquil y refrescarse antes de dirigirme al andén correspondiente.
Una vez en el bus, quedé convencido que Guayaquil se merece unos tres días como mínimo, pues faltó conocer otros sitios que valen la pena.
¡Visite Guayaquil! Muchas gracias Dukers por su amistad, los felicito por tan encomiable deseo de servir a los turistas.
