Guayaquil y Los Dukers una excelente conbinación.
Viajar siempre es una experiencia enrriquecedora, sin embargo a veces lo impersonal de los tours te hace sentir uno más del montón. Eso me ha pasado en muchos lugares. En Guayaquil fue distinto gracias a los Dukers. Quienes son ellos? Pues como dice su página web: Tu amigo en Guayaquil. Nunca una descripción fue mejor elaborada: amigos.
Ellos te hacen sentir como si los conocieses hace mucho tiempo y si crees en la reencarnación hasta sentirás que seguro se conocieron en alguna vida anterior. Fue una grata sorpresa más aún si uno es peruano y espera algo de recelo ya que la historia reciente no fue un factor de cohesión, sino todo lo contrario, entre nuestros paises.
Apenas llegamos con mis padres a Guayaquil nos fue a ver al hotel Fernando Mancero, uno de los dukers, quien nos mostró con mucha amabilidad y erudición el centro de Guayaquil. Disfrutamos de la belleza y modernidad del Malecón 2000, la historia y monumentalidad del Parque Centenario y del encanto del Parque Seminario más conocido como Parque de las Iguanas.
También nos acompañó la duker Tiziana, muestra de la belleza de la mujer ecuatoriana, quien nos hizo con su simpatía aún más ameno el recorrido.
Por la tarde del mismo día fuimos con Martha y Galo, Dukers tambíen, a conocer más del Malecón 2000, el Barrio de la Peñas y el Cerro Santa Ana. Estos últimos muestras ejemplares de renovación urbana.
Demás está decir que la vista desde la cima del Cerro antes mencionado es impresionante.
Ya a las seis de la tarde nos embarcamos en el navío Henry Morgan en una travesía por el Río Guayas.
El atardecer y la vista nocturna durante la navegación es ESPECTACULAR, así con mayúsculas.
Las fotos salen como para postal. Gracias Martha y Galo! Su conocimiento y carisma fue invaluable. Por la noche Fernando nos mostró el Guayaquil nocturno, tanto o más hermoso que durante el día.
Al día siguiente fuimos a conocer el Parque Histórico con María y Jorge. Una interesante combinación de zoológico con parque temático. Me gustaron mucho las casonas del Guayaquil de principios del siglo XX pero sobre todo una obra teatral costumbrista que presentaron en la casa hacienda del mencionado parque.
Hasta me sacó a bailar una de las actrices al final del espectáculo!! Aunque el lugar está algo alejado sería imperdonable ir a Guayaquil y dejar de visitarlo, sobre todo con la compañía de la simpática María y el enciclopédico Jorge.
Por la tarde fuimos con Fernando (mil gracias a tí en particular porque fuiste nuestro ángel de la guarda!!) a recorrer Guayaquil y el Malecón del salado donde probamos ricos platos en base a mariscos.
También nos acompañó Gabriela Coello, quien con su energía inagotable nos contagió a todos. La excelente iluminación del malecón hace recomendable su visita al atardecer o durante la noche.
Así terminó mi corto pero inolvidable viaje a Guayaquil de mano de los Dukers, ejemplo digno de imitar, de amor a su ciudad.
Agradesco a todos los que forman parte de los dukers por hacer realidad y mantener esta bonita forma de conocernos un poco más.
Saludos
Gianfranco
